ENTREVISTA CON CAMILA ARGÜELLES

"No sabemos cuándo vamos a volver a competir y eso es un golpe duro"

14 de abril de 2021 - 10:15 hs  |  Por Luty Gargini

Tiene 31 años, es jugadora de tenis de mesa y doctora en biología celular. Hija de exiliados, nació y vive en Francia, aunque representa a la selección argentina en competencias internacionales. Esta semana disputará el Preolímpico de Rosario para concretar su sueño de ir a Tokio.
La historia de Camila Argüelles no puede empezar a contarse sin repasar antes la de sus padres, dos argentinos que debieron exiliarse en París luego de que finalizara la dictadura cívico-militar en Argentina.

Su madre, Laura Franchi, tuvo dos hijas antes de verse obligada a dejar la el país. Una de ellas es María Laura, nacida en 1971, y la otra es Silvina, que llegó a este mundo en cautiverio, cuando su progenitora se encontraba secuestrada por el gobierno de facto.

Su papá, Carlos Argüelles, había decidido mudarse a Europa para probar suerte como corredor de autos. En 1982 - mientras vivía en Inglaterra, trabajaba como periodista y estaba a punto de probar para la Fórmula 1 - se manifestó al aire en contra de la Guerra de Malvinas. Sus dichos le valieron que el gobierno británico le bloqueara la cuenta bancaria, por lo que decidió trasladarse a Francia. Un año antes, Laura había tenido que exiliarse en el mismo país porque su marido había sido desaparecido. Allí se conocieron con Carlos en 1983. Y allí nació Camila en 1990.



Camila hizo toda su formación educativa y académica en Francia y fue en los inicios de ese recorrido donde conoció al deporte que hoy practica. "Llegué medio de casualidad", cuenta. La escuela a la que le tocaba asistir según el sistema de asignación por jurisidicciones de París, no le permitía estudiar italiano, así que hizo las pruebas para ser jugadora de tenis de mesa en una institución donde si podía acceder a ese idioma y lo consiguió. 

La frecuencia e intensidad de los entrenamientos fueron creciendo a medida que también aumentaba su gusto por la disciplina. Representando al club que tenía convenio con su escuela, llegó a competir en varias instancias definitorias y se ubicó entre las diez primeras de su categoría. Ese ranking, sin embargo, no le hacía fácil el acceso a las competencias internacionales en Francia. 

Tras terminar la escuela secundaria en 2007, Argüelles decidió estudiar Biología y en 2012, una vez finalizada su licenciatura, inició el concurso para una beca doctoral. Ese mismo año fue invitada a participar del torneo nacional en Argentina, del que salió campeona. Con ese título pudo sumarse al selectivo que se disputó en 2013 y así fue como llegó a la Selección Nacional.

Su actividad académica y su recorrido deportivo continuaron de forma paralela. En 2015 obtuvo una beca del CONICET para finalizar sus estudios, por lo que se instaló en Argentina durante un año y, con algunas idas y vueltas, pudo terminar su tesis doctoral mientras continuaba representando al país como atleta.

Una vez recibida, y tras el desgaste hecho para conseguir doctorarse mientras competía en el alto rendimiento, llegó el momento de tomar una decisión sobre su carrera. Optó por dejar las mesadas de los laboratorios por un tiempo y sumergirse en el tenis de mesa. "Nunca había podido dedicarme de lleno al deporte y sentía que todavía no había llegado a mi techo", relata. Comenzó así a combinar sus compromisos deportivos y entrenamientos entre Argentina y Francia, y con el tiempo logró varias medallas tanto para ella como para nuestro país.

En 2020, cuando la pandemia del coronavirus invadió el planeta, se encontraba compitiendo en Polonia, intentando sumar puntos para su ranking mundial. En medio del certamen tuvo que volver de urgencia a su país y allí atravesó el aislamiento social obligatorio hasta la vuelta de las competencias.

Aquí la entrevista que le realizamos durante la cuarentena obligatoria por COVID en 2020:


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