LLEGÓ A RIVER DESDE ESTADOS UNIDOS

Vanessa Penuna: "Ser mujer y aspirar a vivir del fútbol es algo realista y legítimo"

21 de octubre de 2019 - 13:45 hs  |  Luty Gargini

Una de las figuras norteamericanas del conjunto millonario charló con DEPORTV sobre su historia, el presente del fútbol femenino y sus expectativas a futuro. Del país potencia mundial en la disciplina, al que acaba de estrenar su primer torneo semiprofesional. Esto fue lo que nos contó la mediocampista central de 23 años.
Foto: Prensa River Plate

Foto: Prensa River Plate

Son las 5 y media de la tarde y en la cancha auxiliar número 2 del Estadio Monumental las jugadoras de Primera División terminan su entrenamiento. Última, detrás del cuerpo técnico, sale también Vanessa Penuna. Viene cargando, con la ayuda de una de sus compañeras, una bolsa con pelotas mientras charlan en inglés. Se la nota muy entusiasta y activa.

La mediocampista central de 23 años fue traída a nuestro fútbol femenino por la agencia SA10. Llegó a River desde Fresno (California) donde nació y se crió, para disputar el torneo semiprofesional que comenzó el 20 de septiembre de este año. Hasta el momento lleva convertidos dos goles en cuatro partidos y varias asistencias que ayudaron a ampliar el marcador millonario.

En su país jugó de cinco y también como delantera. Ahora lo hace en el medio por la banda, de ocho. "Cualquier posición en el ataque me gusta y me resulta cómoda", cuenta.

 
 

También fue entrenadora durante algún tiempo, en un equipo de niñas de 10 años de edad. "En las prácticas les preguntaba cuáles eran sus objetivos, qué querían para sus vidas, y todas me decían que querían ser jugadoras profesionales de fútbol. Todas lo decían, todas", enfatiza. Y concluye: "Hay mucha gente que al escuchar algo así te responde que deberías pensar en algo más realista, elegir una carrera de verdad. Pero yo creo que ser mujer y aspirar a vivir del fútbol es algo de verdad, realista y legítimo".

La familia de Vanessa está compuesta por su hermana mayor Jazmin, su mamá María y su papá Ernie. Hizo la escuela en Clovis East High School, cerca de su ciudad natal, y luego continuó estudiando en San Francisco State, donde jugó al fútbol y se recibió de kinesióloga gracias a una beca. Sus seres queridos no pudieron venir con ella así que está sola en Argentina. 

¿Cómo te estás adaptando? ¿Estás haciendo amigas? 

Mi familia no viajó conmigo pero tienen ganas de venir a visitarme, así que eso es bueno. Igual acá todo el mundo es super agradable. La atmósfera, el clima, la gente... son muy hospitalarios. Cuando llegué a River, desde el primer día de entrenamiento todos se acercaron para preguntarme mi nombre, mi edad, de dónde era, las cosas básicas de una bienvenida. Después, a medida que fueron pasando las semanas y fuimos a hacer la pretemporada a Catamarca, todo se volvió más divertido. Pude conocer más a mis compañeras y son excelentes. Las quiero mucho, son un gran equipo. 

¿Cómo comenzaste a jugar al fútbol? 

Siempre fui muy atlética. Desde chicas, mi hermana era la música, ella se dedica a eso, y yo siempre fui la deportista. Empecé a jugar cuando era muy pequeña, a los 4 años. A pesar de que era la menos corpulenta adentro de la cancha, quería ser arquera. Intentaban hacerme cambiar de opinión y yo decía "¡Quiero probar igual!" pero resulté ser muy mala en ese puesto. 

En la adolescencia practiqué también básquet, vóley, running e incluso boxeo, aunque a mi mamá no le gustaba mucho. Probé de todo hasta que tuve que decidirme por uno, ya que hacer deportes en Estados Unidos es caro. Me encantaba hacer las cosas el equipo, compartir con otras chicas, no estar sola. Y los entrenamientos siempre son divertidos. Así que elegí el fútbol. 
 

Foto: Natalia Montero
 
Según cuenta Penuna, en su país las niñas pueden comenzar a jugar al fútbol desde los 5 años y lo hacen en clubes pequeños que las entrenan hasta los 18. A esa edad, pasan a jugar para las Universidades a las que asisten y una vez finalizados los estudios, llega la posibilidad de pasar a la liga profesional (National Women's Soccer League o NWSL). Eso explica también su llegada a River Plate.

¿Pudiste hacer experiencia como profesional en Estados Unidos?

No, no pude llegar a hacerlo. Fue difícil, fue muy difícil. En mi país salir de una segunda divisional universitaria y pasar a la categoría mayor es complicado. En general los equipos de la NWSL se fijan en jugadoras de las primeras divisionales o en las que son muy jóvenes y están recién arrancando. No pude darme el lujo de conseguir rápido un equipo profesional donde jugar pero siempre fue mi gran meta, aunque tuviera que hacerlo afuera de Estados Unidos, por eso me pone muy contenta estar acá.

Y entre las jugadoras profesionales de Estados Unidos, ¿hay alguna que admires y tengas como modelo o guía?

Mi jugadora favorita es Tobin Heath. Es una goleadora muy técnica y creativa. Y no le tiene miedo a nada. Se enfrenta no a una, no a dos, sino a tres o cuatro jugadoras al mismo tiempo si eso es lo que hace falta para llegar al gol. Además es muy humilde. Me gusta cómo habla, por eso cada tanto escucho sus entrevistas. Ella sabe que el fútbol femenino tiene que seguir creciendo y por eso intenta inspirar a las niñas para que sigan jugando. Y eso también me encanta de ella y me hace sentir identificada. 

¿Cómo es ser mujer y jugadora de fútbol en tu país?

No es algo fácil. Creo que en ningún lugar del mundo se le da la importancia suficiente a las mujeres deportistas. De todas maneras, en Estados Unidos está creciendo muchísimo, todos los deportes de mujeres en general lo están haciendo. La Selección femenina, además, allanó mucho el camino para que nuestras voces comiencen a ser escuchadas. Por eso creo también que el hecho de que el fútbol femenino en Argentina haya comenzado a profesionalizarse, es algo muy grande. Y va a seguir creciendo. Esta es la primera experiencia profesional de mi vida y la estoy disfrutando un montón. Veo que acá el fútbol es como la vida, está en el corazón y el alma de la gente. Es una parte importantísima de su cultura y eso me encanta. Me parece increíble. 

Ahora que ya conocés un poco de ambos mundos, ¿qué creés que deberíamos imitar en Argentina del sistema del fútbol femenino de Estados Unidos?

Creo que la publicidad es algo muy importante. La visibilidad, las fotos, los videos, las entrevistas como esta. También que los partidos se emitan por vías más masivas. Que ya se transmitan algunos partidos por TV es algo importante, pero también lo es permitir que otros medios puedan involucrarse. 

Entonces creés que el dinero es un factor muy importante en el desarrollo del fútbol femenino.

Sí, me parece importantísimo que se invierta. También que nos den la indumentaria correspondiente, ropa que nos siente bien y que sea cómoda. Todo lo extra deportivo que nos haga lucir como profesionales también cuenta. Por ejemplo, si tenemos que jugar en Brasil, tener disponibles pasajes en avión para viajar rápido. Nosotras entrenamos de la misma manera que los varones, nos esforzamos de la misma manera, cumplimos los mismos horarios, por eso son importantes esas cosas básicas que muchas veces se pasan por alto y nos corren del lugar del profesionalismo. 

Sé que varias futbolistas acá tienen que trabajar de otra cosa. Van a su trabajo a la mañana, después vienen a entrenar, se bañan rápido y tienen que salir corriendo de nuevo para su trabajo. Eso es realmente un exceso y muchas veces no se paga como debería. Ni siquiera es apreciado como debería. Por eso, para el desarrollo del deporte lamentablemente también se requiere dinero. Muchos de mis conocidos me dicen "Sos profesional, debés tener muchas cosas resueltas" y la verdad es que es una lucha muy grande. No todos entienden el esfuerzo enorme que implica.



Foto: Natalia Montero

Vanessa dice que en River la tratan muy bien. Que las cuidan, que recibe su indumentaria y la alimentación que necesitan. Sin embargo, a medida que el torneo avanza y va sumando partidos, también se hace consciente de las brechas que existen entre algunos equipos de Argentina. "Lo que más me gusta de este club es el corazón que ponen en cada práctica, en cada partido. Cada vez que tenemos que entrenar, se nota que todas tenemos muchas ganas de estar ahí, que queremos ser cada día mejores y crecer. Pero cuando visitamos otras canchas me doy cuenta de que algunas realidades son diferentes y que las jugadoras no tienen todo lo básico que les hace falta para desarrollarse. Sería bueno que todas estuviéramos en las mismas condiciones", reflexiona.

En tu país, ¿las jugadoras tienen cobertura médica o deben pagarse los tratamientos por sus propios medios?

Hace unos años me desgarré los ligamentos cruzados. En mi caso tuve que pagarla yo porque me lesioné jugando por diversión, no durante un partido con mi equipo. Fui a buscar una pelota, la cancha tenía algunos pozos y una de las piernas se me enterró. Así sucedió. Me hice cargo de todo: operación, remedios, rehabilitación pero con el privilegio de que mi papá contara con un buen seguro que cubrió los gastos. De todas maneras, si sos profesional, en Estados Unidos sí te dan una cobertura médica para tus lesiones.

Ahora que empezaste a cumplir de a poco tu meta de ser profesional, ¿cuáles son tus expectativas a futuro?

Cuando me lesioné, me preguntaba si valía la pena intentarlo, si tenía sentido seguir jugando. Porque son más de 7 meses afuera de la cancha y es difícil la recuperación. Gracias a Dios tuve una gran terapeuta, Jocelyn, que me ayudó un montón y pude volver. Por eso, lo que espero para mi futuro es jugar hasta que no me de el cuerpo. Aunque sea una lucha diaria, me parece algo hermoso despertarme a la mañana y poder decir "mi trabajo es ser futbolista, me pagan para jugar al fútbol". 

Luty Gargini
En Twitter: @lakolombina

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