Podcast - #DEPORTVPiensa

Salud integral y gestión de las emociones: el desafío de humanizar el alto rendimiento

8 de agosto de 2021 - 16:45 hs  |  Por: Luty Gargini

Muchas personalidades del deporte dijeron "basta" ante las presiones internas y los ataques de odio del público y tensionaron, una vez más, al sistema. ¿Pero de qué hablamos cuando hablamos de salud mental? ¿Cómo se continúa por este camino que parece no tener vuelta atrás? Hablamos con María Julia Raimundi, psicóloga e integrante del Equipo de Investigación e Innovación en Psicología del Deporte (CONICET);  Julia Hang, socióloga e investigadora y Verónica Moreira, antropóloga, investigadora y directora de la Diplomatura de Deporte y Género de la UBA.
Si bien los y las atletas llevan ya un tiempo intentando poner en agenda el tema de la gestión de las emociones en el deporte, fue en estos Juegos Olímpicos y en la voz de destacadas referentas, que se pudo dar un paso significativo para masificar el debate.
 
Los casos de futbolistas que tomaron la determinación extrema de quitarse la vida en el último tiempo, fue una de los principales alertas, sobre todo en nuestra región. Naomi Osaka, que luego fue la encargada de encender el pebetero en Tokio 2020, también encendió alarmas al verbalizar sus "largos episodios de depresión" y bajarse de Roland Garros.

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Pero fue en la gran cita olímpica que terminaron de crujir los paradigmas. La gran estrella de la gimnasia mundial,  Simon Biles, decidió no competir en la prueba por equipos y sentó un precedente del que el alto rendimiento ya no tendrá retorno. "Tenemos que proteger nuestras mentes y nuestros cuerpos y no sólo salir y hacer lo que el mundo quiere que hagamos”, dijo al suspender su actuación junto al seleccionado estadounidense.
 
A nivel nacional, la nadadora Delfina Pignatiello tomó una decisión en el mismo sentido, luego de completar su participación en los Juegos. Cerró todas sus plataformas digitales y redes sociales, y envió un mensaje contundente respecto a la necesidad de respetar la salud mental, dentro y fuera del deporte.
 
La tiradora argentina Fernanda Russo también aportó al tema y, a través de un video en el que habló en nombre de todos y todas sus colegas, llamó a la reflexión tras recibir diversos mensajes de odio en la virtualidad. "Tengamos cuidado con las cosas que escribimos en la pantalla y tengamos en cuenta que, primero que nada, somos humanos", sentenció.
 
Con todos estos disparadores, la temática no tardó en invadir los medios de comunicación, los grupos de Whatsapp y el mundo todo del deporte. De eso se trata también este episodio de nuestro podcast,  #DEPORTVpiensa. Pero decidimos partir de una definición clave que nos ayude a ordenar la discusión: ¿qué es la salud mental? ¿de qué hablamos cuando hablamos de salud mental, dentro y fuera del deporte?
 
Consultamos para conversar al respecto a María Julia Raimundi, psicóloga e integrante del Equipo de Investigación e Innovación en Psicología del Deporte (CONICET);  Julia Hang, socióloga e investigadora y Verónica Moreira, antropóloga, investigadora y directora de la Diplomatura de Deporte y Género de la UBA.
 
El puntapié inicial de la charla lo dio, naturalmente, Raimundi: "Cuando hablamos de salud mental, hablamos de ese bienestar psíquico, emocional y social que le permite a una persona poder desempeñarse en la vida y en una comunidad determinada. Estamos hablando de salud en general, de una integralidad que no solo implica aspectos cognitivos".
 
Para Moreira, "la salud mental es un tabú en nuestra sociedad y en el deporte de alto rendimiento y de representación nacional, los problemas de salud mental generan un cortocircuito. No estamos preparadxs para que se ponga en primer plano que los altos atletas tengan problemas emocionales o psicológicos".
 
Hang, por su parte, dijo que en la actualidad la mente aparece con mucha fuerza como algo esencial para los y las deportistas. "Son ellos mismos los que vienen hablando desde hace un tiempo, quizás no como salud mental, pero sí de la importancia de las emociones en el deporte".
 
Si bien los y las deportistas son seres humanos que tienen una excelencia en su desarrollo físico, técnico y psicológico, Raimundi considera que "en algún momento puede pasar que esos recursos no alcancen para la demanda que el mundo requiere o pareciera que les requiere".
 
Desde ese punto de vista, para Moreira, el caso de Simone Biles es más complejo y valiente aún: "Ella fue víctima de los abusos sistemáticos del entrenador de la selección de gimnasia de los Estados Unidos. Por eso también pienso en cuánto habrá sentido ella, después de ese juicio y de los años que pasaron, para decidir esto en medio de un mega evento internacional".
 
Para Hang, el contexto sociopolítico es algo clave para que grandes atletas decidieran decir "basta": "Me pregunto qué cambió para que estas cosas sucedan, más allá de su valentía, y me parece que es interesante remarcar el avance del movimiento de mujeres y de las luchas contra el racismo. Son condiciones sociales que posibilitan la emergencia de estos discursos".
 
La puerta ya se abrió y la realidad del alto rendimiento pudo mostrar otra de sus caras, una de las más claves. Por eso, es importante que el camino continúe y que el trabajo sea colectivo. Quizás, deconstruir la mirada exitista, en la que solo existe ganar como sinónimo de triunfar, ayude a sostener este cambio.
 
Para la psicóloga Raimundi, una de las herramientas es apuntar a la etapa formativa y a las instituciones por fuera de los Comités Olímpicos y las federaciones: las familias, los cuerpos técnicos y los clubes. "Lo que se inculca en ese proceso de aprendizaje es el origen de lo que estamos creando para después, en la cumbre del alto rendimiento, cosechar eso que se generó en la iniciación".
 
Moreira suma a un actor más en el proceso de construcción de sentido común en las sociedades y, por ende, en el deporte: "Mi reflexión sobre el exitismo la relaciono con los medios de comunicación, a cierto sector de ellos, porque creo que tienen una gran hipocresía y una cosa muy perversa que se ve en la idea de mostrar solo a los que ganan".
 
Hang resalta que, si bien aún falta, en algunos clubes de Argentina ya se está dando ese trabajo. Y, al igual que Moreira, le atribuye también un papel importante a los medios: "Allí es donde se genera el sentido común que, por ejemplo, asocia el cuidado de la salud mental con la debilidad, con un problema, y no como parte del cuidado integral de una persona".

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Uno de los ejes de este cambio de paradigma, que llega de la mano de la nueva generación de atletas, hace foco en la importancia del goce. "Se rompe la visión tradicional del deporte en la que el disfrute viene recién después de ganar la medalla y antes todo es únicamente sacrificio. Eso ahora aparece en crisis", continúa Hang.
 
A este disparador, Moreira le aporta otra perspectiva, vinculada a la realidad doméstica de nuestro deporte nacional: "El disfrute tiene que ver también con las condiciones materiales del deporte amateur. ¿Cuál puede ser el disfrute de una nadadora que tiene que nadar X cantidad de kilómetros en turnos de mañana, tarde y noche mientras su beca o sus materiales de entrenamientos son escasos?".
 
Raimundi, por su parte, resalta una paradoja en el exitismo: "A veces, el énfasis en los mejores resultados no permite lograr los mejores resultados". Y destaca algo importante: "Uno de los predictores mayores del abandono en el deporte es la falta de disfrute, el sentirse “quemado”. Si no se encuentra la pasión por levantarse todos los días y entrenar y dar lo máximo, es muy difícil continuar". Por último, alerta sobre el daño de las recetas mágicas: "Pareciera como que vamos a ser felices o todo va a estar bien si solamente lo pienso. Y es peligroso pensar que la salud integral y la satisfacción vital pueden estar trabajadas solamente desde ese lugar".
 
Durante los Juegos Olímpicos, y ante las declaraciones de Simone Biles, otros y otras atletas expresaron su opinión sobre la salud mental y las emociones. Una de las más resonantes fue la del número 1 del mundo del tenis, Novak Djokovic, quien dijo que la presión era un privilegio y que hay que saber manejarla para llegar a la cima del deporte. Luego, tras caer en el partido por el bronce, rompió su raqueta y no participó del dobles mixto por la misma presea.
 
Ante este contraste, quisimos reflexionar si el manejo de la salud mental en el deporte es solo una responsabilidad individual y si se puede analizar el tema, también, desde una perspectiva de géneros.
 
"Hay muchas cuestiones de los roles de género que fueron cambiando en el deporte, pero es posible reflexionar sobre cuáles son las resistencias que pueden llegar a tener los varones para expresar estos demonios como lo hizo Simone", aportó Moreira.
 
Para Raimundi, en el caso de Djokovic, sería interesante pensar desde qué lugar habla él y considerar su origen, como por ejemplo, el provenir de un país que ha pasado por varias guerras. "Lo importante de generar estas reflexiones es que podamos ser empáticos con los demás y de esa manera comunicarnos mejor", concluyó.
 
Según Hang, es importante tener en cuenta que hay mandatos de masculinidad que hace que a los varones les resulte difícil expresar sus fragilidades. Y, en ese sentido, expresó que la costumbre generalizada de pensar a la salud mental desde el lugar de la falta, de debilidad y de problema "pone al argumento del lado de Djokovic".
 
Y para finalizar, aporta: "una discusión que estamos dando como sociedad tiene que ver con cómo entrenar en el alto rendimiento desde una perspectiva de géneros y de Derechos Humanos. Que sea empático el vínculo entre deportistas, o entre ellos y ellas con los entrenadores y entrenadoras. Y una tarea que se puede dar desde los medios de comunicación tiene que ver con promover esa empatía hacia el público".

Por Luty Gargini

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