ESTRENO

Orgullo+: El deporte en disputa

26 de mayo de 2022 - 16:33 hs  |  Anuka Fernández Fuks

"Orgullo+" es una serie exclusiva de DEPORTV que relata la historia de 8 deportistas que deben hacerle frente a las desigualdades sociales dentro y fuera de los campos de juego. 


“Soy regatista y lesbiana”,
se presenta Cecilia Carranza Saroli en uno de los capítulos de Orgullo+, el especial de micros que esta semana se estrena en DEPORTV. Mientras lo hace, la deportista argentina de 35 años, campeona olímpica en los Juegos de Río de Janeiro 2016, sostiene la mirada a cámara. Como sostuvo la bandera argentina en los últimos Juegos Olímpicos de Tokio, donde encabezó la delegación nacional junto a su compañero Santiago Lange. Como sostiene la vela cuando el agua se pone brava y el viento tironea. Como sostuvo la bandera LGBTIQ+ en Plaza de Mayo, en su primera Marcha del Orgullo en 2019. Con firmeza y fiereza.

“Quien maneja el agua tiene un mundo mucho más grande”, le dijo su papá cuando ella era chica. Y Cecilia no dudó: salió a domar el mundo acuático. A los 16 años representó a Argentina en un Mundial Juvenil y su entorno halagaba sus virtudes y talentos. Todo era una fiesta para ella en ese momento. Hasta que se enamoró de una mujer y lo dijo. Ahí los logros competitivos quedaron en un segundo plano. Su familia y sus entrenadores le prohibieron ver a la chica que le gustaba, le dijeron que lo que le pasaba estaba mal y Cecilia se embarcó en las llamadas “terapias de conversión”. No aguantó. Se fue a España, se escapó. Desde la distancia reconstruyó vínculos y afectos, volvió a las aguas, a las competencias. Y levantó velas, banderas y su voz. “Si vas a navegar que sea siempre con tu deseo a favor”, dice.

Ella es una de lxs ocho deportistas que, a fuerza de sus historias personales, se proponen hacer temblar y tambalear la estructura heteronormada y binaria del deporte en nuestro país e integran la nueva serie de micros que plantean el deporte como un territorio de disputa. O también podríamos decir: un territorio en disputa. El deporte –y sobre todo el de élite– es reducto y uno de los epicentros del heterocispatriarcado y del sistema capitalista que se asienta, históricamente, sobre la base de una estructura binaria, que ha señalado por siglos cuáles son las disciplinas para varones o nenes y cuáles para mujeres o nenas. Pero el deporte es también ese espacio donde se forjan las identidades y que funciona como potencia de las construcciones colectivas, y desde hace algunos años, con los avances de los feminismos y sus conquistas en distintas partes del mundo, la estructura solidificada empezó a agrietarse. Por supuesto, con resistencias también vehementes. Entonces aparece la pregunta: ¿cómo se reinventa el deporte, cómo se dinamita la estructura binaria, machista, androcéntrica que sostiene los campos de juego hoy?



Lo que sucedió en Tokio el año pasado marcó un hecho histórico en la vida de los Juegos Olímpicos, el evento deportivo más convocante a nivel internacional, y da cuenta de los avances y conquistas de los derechos de las personas LGBTIQ+ en este campo a nivel mundial. En 2021, por primera vez en la historia de los Juegos, participaron deportistas trans y no binaries. Allí estuvo la neozelandesa Lauren Hubberd compitiendo en levantamiento de pesas y estuvo lx futbolista canadiense Quinn, quien se llevó una medalla de oro con su equipo nacional femenino. Allí estuvo el clavadista inglés Tom Daley, que dijo a la prensa: “Soy gay y también un campeón olímpico". También la vimos a Nike Lorenz, capitana de hockey sobre césped de Alemania, jugar con cinta y medias con los colores del orgullo. La bandera LGBTIQ+ flameó en las distintas sedes de la capital de los Juegos. Por supuesto que no todo fue festejo y aplauso en estas grietas que se abren en el deporte de élite. El Comité Olímpico Internacional (COI) quiso quitarle el reconocimiento a Raven Saunders, lesbiana negra estadounidense que ganó la medalla de plata en lanzamiento de bala porque al subir al podio, la también reconocida activista por los derechos humanos cruzó los brazos sobre su cabeza en forma de X para visibilizar «la intersección en la que se encuentran todos los que están oprimidos».




Nuevas representaciones
“Quiero que se escriban historias felices sobre nosotras”. La frase es pronunciada por Mía Fedra en otro de los capítulos de Orgullo+ mientras baila con una raqueta de tenis en la mano. Ella es la primera tenista trans profesional de Argentina. Mía se había alejado del deporte en su adolescencia, durante el proceso de transición. Volvió a las canchas con la Ley de Identidad de Género ya sancionada y con su nuevo documento a competir en los circuitos femeninos. Mía fue una de las deportistas que se plantaron frente a la Asociación Argentina de Tenis, como lo hicieron en las canchas de hockey y en distintas provincias Saira Millaqueo, Jessica Millaman y Victoria Liendro. Como lo hizo también Mara Gómez frente a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en 2020 y se convirtió así en la primera futbolista trans en ser fichada en un equipo de fútbol femenino de primera división. “Tengo alma de tenista pero también soy un personaje alocado que viene de la noche”, dice Mía y la bola de boliche se enciende. Drag queen y tenista. Música pop y tacones en polvo de ladrillo.

Mía, Mara, Saira, Victoria y Jessica, como cada una de las deportistas trans que se abrieron camino en sus disciplinas de categoría femenina, escucharon una y mil veces el viejo fantasma de la ventaja deportiva, que pone en primer plano el debate sobre la medición de la testosterona. “Hacen trampa” o “son más fuertes que las mujeres (cis)”. Las redes sociales, los discursos de algunxs referentes deportivxs y los medios de comunicación replican estas afirmaciones. En la serie Orgullo+, lx futbolista Fran Scarvaci, el futbolista Marcos Rojo y la misma Mía Fedra abordan esta tensión y la desentraman.

Ellxs tres junto a Cecilia Carranza Saroli, la futbolista Juana Cángaro, el rugbier Vittorio Rosti, la boxeadora Melody Abril Goñi y el basquetbolista Martín Lemma de Zorres son las, los y lxs deportistas que cuentan sus vidas en este especial de DEPORTV. Deportistas putos (“orgullosamente puto”, dirá Rosti cuando se presente), lesbianas, bisexuales, transfemenidades no binaries, mujeres y varones trans cruzan sus relatos identitarios a través del deporte. Cada unx con su elemento (la pelota de fútbol, la de básquet, la raqueta, la vela, los guantes de boxeo), con su refugio, con su trampolín al mundo. Sus historias se enlazan en ese punto de rechazo de su entorno, de miedo a nombrarse, a revelar(se). Sus caras se vuelven sombras en el secreto, se solapan en lo escondido, se contienen en lo que pugna por ser dicho. Sus cabezas se agachan cuando hablan del alejamiento del deporte. Sus narrativas vuelven a cruzarse en la consistencia de sus palabras, en la afirmación rotunda, en la mirada a cámara que sostiene la palabra. Sus voces se disparan, aparecen las sonrisas, los ojos se achinan, pintan los jueguitos, los pases, se levantan las velas al cielo cuando hablan de los espacios que tramaron, que encontraron, de las redes que tejieron y potencian, del momento del cambio de documento, de cuando hablaron con familias y amigues, cuando volvieron a salir a la cancha o a las pistas, o al ring o a las aguas con el pecho abierto, con sus nombres, con sus nudos desatados, con su voz al viento.

Fuente: https://razonplebeya.gob.ar/orgullo-el-deporte-en-disputa/ - Anuka Fernández Fuks 

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