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La metamorfosis según Manu Ginóbili

16 de January de 2017 - 11:58 hs  |  Por Julián Mozo

¿Cómo hace el crack de San Antonio Spurs para mantenerse vigente con 39 años en la liga más exigente del mundo?
Distintos looks del bahiense, desde su llegada a la NBA en 2003 hasta este presente a pura vigencia.

Distintos looks del bahiense, desde su llegada a la NBA en 2003 hasta este presente a pura vigencia.

"Ahora estoy disfrutando más". La frase de Emanuel Ginóbili encierra mucho más que una confesión. Es, a la vez, una explicación, un fuerte argumento de por qué, a los 39 años, siendo el segundo jugador más veterana de la mejor liga del mundo, Manu sigue jugando tan bien y siendo tan valioso para uno de los tres principales equipos de la NBA.

Varias razones profundizaremos en esta columna de por qué sigue siendo productivo en el nivel más alto, pero nada puede comenzar si no entendemos de que el bahiense  se "humanizó", de ser casi un hombre-computadora que todo lo analizaba (y lo podía) pasó a ser muchacho que entendió que, ya grande, era el momento de gozar más, de desprenderse de tanta rutina e hiper exigencia. Y ese estar más relajado viene colaborando para este muy buen presente. Un argumento intangible, casi incomprobable, pero que se nota en la cancha…
 
Ojo, no es la única razón que explica este rendimiento. Manu ha construido una carrera y un estilo que, como gran previsor que fue, sufrió mutaciones que le permitieron seguir siendo eficaz pese al paso del tiempo, a la lógica pérdida de velocidad y potencia. Por eso no es casualidad que hoy Manu sobresalga más por su conducción, lucidez y capacidad para pasar el balón, que por su anotación. De ser un escolta que volaba, llegaba hasta arriba y era la principal vía anotadora del equipo (el pico llegó en la 07/08 con 19.5 puntos de promedio) fue haciendo la transición a un guardia que podía anotar, sí, pero que sobre todo representaba la inteligencia en la cancha, el tipo que sabía manejar los ritmos y hacerles llegar la pelota con ventaja a sus compañeros.
 
Hoy, en su 15ta temporada, muestra una vigencia que impresiona. Está jugando más de lo esperado (19 minutos), incluso más de lo que Popovich admitió que pensaba ponerlo. Es casi la misma cantidad de minutos que en la anterior y apenas por debajo de lo que venía promediando en las últimas cinco (22.3). Vince Carter, el más viejo de la NBA (por 185 días supera a Manu), promedia 23.6 y Dirk Nowitzki, que tiene un año menos que el argentino, está en 24.6. Pero se cuentan con dedos de una mano los que, a esa edad, juegan tanto y tan bien.

Es cierto, también, que hay una fórmula: genética + cuidados. Desde 2011, por caso, que Pop lo protege, dosificando minutos y esfuerzos. Cuando hay partidos de noche consecutivas apenas promedia 15m e incluso a veces es guardado... Pero, cuando hay descanso de tres o más días, ahí es otra cosa: 22m.
 
El protagonismo, lo dijimos, está muy bien pero sobre todo su aporte. Mental y basquetbolísticamente es el líder de la segunda unidad, una de las mejores de la NBA, que está 3° en eficacia ofensiva (13° en puntos, 1° en asistencias y 2° en % de triples) y 2° en defensa (3° en robos y 10° en rebotes). Los suplentes juegan a su ritmo y él sabe cómo sacarles el lujo a Patty Mills (rapidito y triplero), Jonathan Simmons, David Lee y Dwyane Dedmon. Los dos últimos se sumaron este año, pero Manu tiene mucha conexión. Parece haber jugado siempre con ellos...
 
Ginóbili es el 7° goleador del equipo, con un respetable 7.6 puntos. Sí, se trata del peor número de su carrera, pero es perfectamente entendible. Lo mismo que apenas tenga 37% de campo y 33% en dobles. Ya no tiene las piernas y la potencia para ir arriba y definir. Le cuesta más finiquitar jugadas y por eso se dedica más a pasar que a anotar. Lo bueno es que se dio cuenta y usa más un arma que fue puliendo con los años, el tiro de media y larga distancia. Con el triple está disfrutando de una de sus mejores porcentajes, rondando el 40%, lo mejor en 5 años. 
 
El bahiense también promedia 2.5 rebotes, 2.5 asistencias y 1.3 robo. Buenos números para los minutos que juega. Es valioso que haya bajado las pérdidas a 1.4, lo menor desde 2011, entendiendo que lo tuvo tiene que ser pura eficacia. Como no juega tanto, son estadísticas difícil de mensurar, pero si uno extrapola sus números a si jugara 36 minutos, se encuentra que sus medias podrían estar en 14.5 puntos, 4.8 rebotes, 4.7 asistencias y 2.2 recuperos.

Pero, claro, a Manu es imposible medirlo por sus estadísticas. ¿Cómo medís su experiencia, su liderazgo, la ascendencia entre sus compañeros, los pases con ventaja que da, la claridad para jugar y hacer jugar, su personalidad equilibrada y las apariciones en momentos de máxima presión?
 
Si se puede decir, para ratificar su importancia, que los Spurs con él en cancha le sacan 12.7 puntos de ventaja a sus rivales cada 100 posesiones. Y si vas a los números entre derrotas y triunfos te das cuenta por qué sigue siendo esencial en el éxito. En las victorias, Manu promedia 7.7 puntos, con 45% en triples y 41% de cancha. En las caídas, apenas 7, con 23% y 24%. Clarito. Por eso RC Buford y Pop decidieron ofrecerle una millonada (14m) cuando Philadelphia sorprendió al mundo haciéndole una propuesta para que fuera el líder, dentro y fuera de la cancha, de este hermoso proyecto de jóvenes que sigue creciendo.

Ginóbili, cómodo en esta “familia”, decidió quedarse y hoy disfruta. Otro aprendizaje y otro legado del Señor de los Talentos.

Por Julián Mozo
En Twitter: @JulianMozo

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